Icono del sitio

Acompañar desde el silencio

Desde la presencia

Al igual que tú, muchas veces necesité alguien objetiv@ pero empátic@ a mi lado, que no emitiera ni una sola palabra, tan sólo que estuviera a mi lado y sentir su mano rozar mi brazo, hombro, parte trasera de la cabeza, nuca, espalda… Alguien en quien dejar apoyar mi frente en su hombro, sin necesidad de pedírselo con palabras oprimidas por el dolor… comunicarnos a través de la mirada, de los gestos incluso rígidos y difíciles de expresar…

¿Necesitaste o necesitas ese acompañamiento?

¿Crees que es difícil acompañar a alguien con un dolor así o semejante?

Si pasaste por ello y ya lo sanaste, es decir, que sigue doliendo pero ya no te causa sufrimiento, entonces, sanaste❤️.

Si sigues hablando de ello dentro del sufrimiento, no desesperes. Si quieres saldrás de ahí con un gran aprendizaje y una perspectiva más amplia sobre el valor de Ser y Estar contigo misma.

«Cuando das y recibes tu frecuencia particular en una relación, sólo pueden darse incrementos para ambas personas. Las relaciones te ayudan a experimentar una identidad expandida; pasas más allá de pensar en ti como un individuo y te sientes como una relación, una familia, un grupo, una organización, una nación y la humanidad. Para curar a otros debes librarte de la herida emocional que percibes de ellos «en tí mismo». A medida que vas siendo más habilidoso con la sensibilidad consciente y con la empatía, recoges información detallada sobre otros mediante tu cuerpo y tu intuición».

Penney Peirce.

Salir de la versión móvil